

Éste recoge las aguas de la vertiente noroeste del Veleta, donde se encuentra la Estación de Esquí y Montaña Sierra Nevada.

Las Lagunas del Valle del río Monachil se encuentran a diferentes altitudes dentro del Área esquiable de la Estación de Esquí, integrándose en el paisaje montañoso de Sierra Nevada, en este caso dentro del Parque Natural Sierra Nevada.
A pesar de su pequeño tamaño, desempeñaban un papel importante en la dinámica hídrica y ecológica de la zona.
Debido a sus dimensiones reducidas, estas lagunas no han sido incluidas en los estudios sobre el impacto del Cambio Climático en las Lagunas de Sierra Nevada.
Sin embargo, sí han sido objeto de análisis en relación con los efectos de la construcción y reestructuración de infraestructuras como remontes, paravientos y canalizaciones, que afectan la cabecera del Valle de Monachil y su equilibrio ambiental.


Junto a estas Lagunas, todavía subsisten algunos Borreguiles, vestigios de los extensos humedales de Alta Montaña que antiguamente se distribuían en la zona alta del valle.
Hoy en día, estos ecosistemas aparecen dispersos y pasan desapercibidos, adaptándose con dificultad a los cambios provocados por la expansión de la Estación de Esquí y la creciente demanda de agua para la producción de nieve artificial.
Esta necesidad de recursos hídricos ha sido determinante en la capacidad de la Estación para garantizar su apertura en las últimas temporadas, compensando la variabilidad climática con sistemas de innivación artificial.


Más allá de los límites administrativos del Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada, la fauna autóctona—incluidos numerosos endemismos—se mueve libremente por el valle, y muchas de estas especies, generalmente insectos, podremos contemplar en las rutas de senderismo por la zona.
Sin embargo, los pequeños Borreguiles y Lagunas que albergan ecosistemas únicos y de gran valor ecológico se mantienen en un frágil equilibrio, resistiendo las transformaciones que conlleva la actividad de la Estación de Esquí.

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A lo largo de la cabecera del Valle de Monachil, en puntos estratégicos, es posible observar no solo sistemas de alcantarillado, sino también diversos depósitos de agua diseñados para almacenar y gestionar el recurso hídrico, garantizando su disponibilidad a lo largo de las temporadas de esquí.
Estas infraestructuras cobran aún más relevancia con la implementación del Plan Estratégico de la Estación de Esquí Sierra Nevada 2020-2030, que contempla duplicar la capacidad de captación de agua para asegurar el funcionamiento de la Estación.
Más aún, este proceso se ve impulsado por la fuerte inversión que se está llevando a cabo en la Estación, orientada a modernizar sus instalaciones y mejorar su sostenibilidad operativa en un contexto de creciente demanda de recursos hídricos.


Si el agua captada del río Monachil no fuera suficiente para satisfacer la demanda que las Administraciones proyectan para la Estación de Esquí, no dudarán en buscarla en otros valles cercanos, extrayéndola del río Dílar o del arroyo del Barranco de San Juan.
Una medida que, según se argumenta, es imprescindible para el funcionamiento de la estación, pero que genera una profunda preocupación por el impacto que podría tener en estos frágiles ecosistemas de alta montaña.
Cada vez más amenazados por la intervención humana, estos entornos naturales se enfrentan a una creciente presión hídrica, intensificada por las ambiciosas inversiones destinadas a la expansión y modernización de la Estación.


Durante gran parte de su recorrido por el Área Esquiable de la Estación, el río Monachil ha desaparecido casi por completo, ya que sus aguas se utilizan para abastecer las 2 lagunas artificiales que suministran a los cada vez más numerosos cañones de nieve artificial repartidos por la zona alta del valle.
En invierno, esquiamos por innumerables pistas a lo largo de su cabecera, y en el descenso hacia la urbanización de Pradollano, lo hacemos junto a su cauce, en la pista del «El Río».
En verano, desde Borreguiles, pueden observarse las balsas artificiales creadas para abastecer la Estación y sus cañones de nieve.
Tras atravesar las zonas esquiables y dejar atrás la urbanización de Pradollano, el río Monachil, ya bajo las Depuradoras de la Estación, recupera su carácter natural y comienza su descenso hasta desembocar en el río Genil.

Antes de alcanzar el municipio que le da nombre, se encuentran los «Cahorros de Monachil”, espectaculares tajos que el río ha erosionado a lo largo de los siglos, en su busqueda de paso hacia la Vega Granadina.



Tras pasar el municipio recibe los aportes del Arroyo de Huenes, que nace en la vertiente noreste del Trevenque (2.079 m).