
La Torre de Alhamilla se alza majestuosa en la cima de un cerro, dominando el paisaje del municipio de Balanegra, junto al límite con el Término Municipal de Adra.
Desde su elevada posición, la torre ofrece una vista panorámica de la carretera que recorre la costa, una ubicación estratégica que subraya su importancia histórica.

Esta «Atalalla» fue una pieza clave en el sistema defensivo diseñado por el reino nazarí para proteger su territorio de posibles invasiones marítimas.
Al igual que otras construcciones vigías su principal función era vigilar la costa, actuando como un puesto de observación para detectar y alertar sobre cualquier movimiento sospechoso en el horizonte.
Según algunos historiadores, la construcción de la Torre de Alhamilla se remonta al siglo XIV. reforzando la idea de que ésta formó parte de las primeras líneas de defensa nazaríes.
Sin embargo, otros investigadores sugieren que la torre podría haber sido construida en el siglo XVI.
Esta teoría se basa en la ausencia de referencias a la torre en documentos de 1501, en contraste con descripciones detalladas que aparecen en textos de 1571.
A lo largo de su historia, la Torre de Alhamilla ha sido objeto de numerosas rehabilitaciones y reconstrucciones entre los siglos XVI y XIX.
Estas intervenciones, aunque necesarias para preservar la estructura, no lograron evitar el deterioro progresivo de la torre.
Los terremotos de 1804 representaron un golpe devastador, dejando en pie sólo algunos fragmentos de lo que alguna vez fue una fortaleza imponente.
Hoy en día, esos restos son un testimonio silencioso de los muchos siglos de historia que han pasado sobre la Torre de Alhamilla.


Declarada bien de Interés Cultural. Data del siglo XV
Los Reyes Católicos quienes pusieron en ella un guarda y dos
hombres a caballo. La utilizaron como Torre de Vigilancia
ante posibles ataques berberiscas.
Esta Torre alcanzaba una altura de 12.5 m. Lo que nos queda de
Hoy en día es la base de la Torre que es maciza.
La torre se ve que estaba compuesta por un muro de mampuesto
Grande y otro de menor tamaño que rellenaba el interior.
Un poco más arriba se ve que queda restos de suelo, una línea
que marca la cota a la que estaba el acceso a la torre y donde
estaría la habitación del torrero. Lo que hay por encima son
restos de lo que sería la bóveda que lo cubría.
La cara norte se ha conservado mejor que la cara sur
al estar menos expuesta al viento y el mar.
Hasta 1803 estaba en pie, pero ya en 1849 estaba inútil, haciéndose
Los Torreros el servicio desde otro punto.
Además de su valor histórico esta torre sirve
como mojón entre los términos de Adra y Berja
según el libro de “Los Apeos de Berja”

Para llegar a Balanegra, disponemos de la opción de hacerlo en autobús.
Teclea en este enlace de Alsa para consultar horarios y rutas.
Para ello, debemos dirigirnos al extremo occidental de la localidad, justo donde se encuentra la Playa de Balanegra.
Desde este punto, tomaremos un camino que se extiende hacia el noroeste, dejando a nuestra derecha numerosos invernaderos.
Este primer tramo es parte del sendero señalizado Gran Recorrido GR-92, una ruta de gran recorrido que conecta Roquetas de Mar con Adra.
Al avanzar por este camino, la Torre de Alhamilla comenzará a hacerse cada vez más visible, erguida en lo alto del cerro, vigilando el horizonte.
Continuaremos siguiendo la pista, para desviarnos por otra, hasta alcanzar la carretera nacional que une Balanegra con Adra.
Una vez allí, cruzaremos con precaución la vía y nos dirigiremos hacia las ruinas de una antigua gasolinera.
Este lugar marcará el inicio de la ascensión a la torre, por una serie de empinadas y numerosas escaleras hasta alcanzar la explanada donde se erige la histórica construcción.
Si preferimos viajar en coche, la ruta es aún más sencilla.
Podremos estacionar nuestro vehículo junto a las ruinas de la antigua gasolinera, donde comienza la subida.
Desde aquí, iniciaremos la escalada por las escaleras que nos conducirán directamente a la Torre de Alhamilla.


Una vez en ella, nos encontraremos ante unas vistas verdaderamente impresionantes del Delta del río Adra.
Desde la Punta del río, se puede apreciar la extensión de los invernaderos en esta parte del Campo de Dalías en Adra, donde sobresale la Albufera de Adra, una joya natural en este mar de plásticos».
Dirigiendo la mirada hacia el norte, observamos cómo las laderas descienden suavemente desde Balsa Nueva y la Loma de Alto, formando un paisaje ondulante que nos guía hacia las tierras más bajas.
Por otro lado, hacia el sureste, la línea costera de Balanegra y El Ejido se despliega hasta perderse en el horizonte, bordeada por las azules aguas del mar.
En esta dirección también se extiende el Campo de Dalías, con sus numerosas pedanías, cada una de ellas inmersa en un entorno agrícola intensivo que refleja la vitalidad de esta región considerada la «Huerta de Europa».
