

La Leucanthemopsis pectinata, conocida popularmente como Gamarza o Magarza, es una pequeña planta herbácea de Alta Montaña, exclusiva de Sierra Nevada, tanto en la Provincia de Granada como de Almería.
A pesar de su tamaño modesto —apenas alcanza los 15 cm—, constituye una pieza clave en los Ecosistemas de cumbres mediterráneas, aportando color y vida en uno de los entornos más extremos de Andalucía.

Se trata de una hierba vivaz, cespitosa y tomentosa, que forma pequeños cojines o matas almohadilladas.
Tallos: simples, ascendentes, de 5 a 10 cm.
Hojas: alternas, mayoritariamente basales, pecioladas y pinnatisectas, con segmentos lineares.

Flores: dispuestas en capítulos solitarios y terminales, radiados.
Las externas son liguladas y femeninas, mientras que las internas son flosculosas y hermafroditas, con anteras conniventes y ovario ínfero.
Suelen ser amarillas, pero tras la antesis pueden volverse rojo-anaranjadas, blancas o rosadas.
Involucro: con varias filas de brácteas de margen escarioso y tonos rojizos o ferruginosos.
Fruto: aquenio ovoideo con vilano reducido en forma de corona membranosa.
La floración se extiende desde mayo hasta septiembre, según la altitud y las condiciones climáticas.





La gamarza se desarrolla en ambientes de Alta Montaña, entre los 1.800 y 3.400 m. de altitud, en:
– Pastizales y piornales de matorral almohadillado.
– Enebros rastreros y comunidades de gramíneas de cumbres.
– Lugares venteados y pobres en vegetación, conocidos como desiertos fríos.

Prefiere sustratos silíceos (micaesquistos), en suelos secos, pedregosos y soleados.
Comparte hábitat con especies emblemáticas de Sierra Nevada como Festuca clementei, Arenaria tetraquetra subsp. amabilis o Nevadensia purpurea.

La gamarza no vive de forma aislada, sino que forma parte de complejas comunidades vegetales que colonizan los ambientes más duros de Sierra Nevada.
Estos pastizales de alta montaña son un ejemplo único de adaptación al frío extremo, la sequedad y los suelos pobres y pedregosos de las cumbres mediterráneas.

Se desarrollan en laderas soleadas y pedregosas, dominados por el rompebarrigas de Sierra Nevada – Festuca pseudoeskia –.
Allí conviven con la gamarza especies como Nevadensia purpurea, Arenaria tetraquetra subsp. amabilis o Biscutella glacialis .

Prosperan en huecos abiertos, dominados por Festuca indigesta.
En ellos crecen gramíneas como Deschampsia flexuosa subsp. iberica y plantas llamativas como Jurinea humilis, Leontodon boryi, Senecio boissieri o Jasione crispa subsp. amethystina.
La gamarza es aquí un elemento habitual, aportando color con sus flores.

En las zonas más altas, donde el frío y el viento son extremos, predominan comunidades con Festuca clementei.
Estos ecosistemas son exclusivos de Sierra Nevada y se asemejan a los prados alpinos de Pirineos y Alpes.
En ellos la gamarza convive con endemismos únicos como Artemisia granatensis, Erigeron frigidus, Trisetum glaciale o Nevadensia purpurea.


Es un Endemismo de Sierra Nevada, presente en las provincias de Granada y Almería.

Actualmente no está amenazada.
La Lista Roja de la Flora Vascular de Andalucía la incluye en la categoría de Preocupación Menor – LC –, dado que sus poblaciones son estables dentro del Parque Nacional de Sierra Nevada.

En el pasado, los capítulos secos de gamarza se utilizaban de manera fraudulenta para adulterar la “manzanilla real” – Artemisia granatensis –, debido a su gran parecido una vez desecados.
Aunque hoy esta práctica está en desuso, la confusión sigue siendo una curiosidad botánica interesante.

En definitiva, la Leucanthemopsis pectinata es un ejemplo sobresaliente de adaptación a las condiciones extremas de la alta montaña mediterránea.
Endémica de Sierra Nevada, no solo embellece los prados y piornales con sus flores, sino que también forma parte de un valioso entramado ecológico que convierte a este macizo en un lugar único en Europa por su biodiversidad y riqueza botánica.
