
Se trata de una Casa Fuerte ideada en el año 1762 con el propósito de brindar una defensa efectiva a la franja costera comprendida entre las atalayas de Torre García y la Torre del Perdigal.
Esta zona era estratégica, y la construcción de la fortaleza era esencial para proteger el litoral de posibles ataques marítimos, garantizando así la seguridad de los territorios circundantes.
Se le conoce popularmente con el nombre de Cuartel del Toyo.
Aunque también recibe por los nombres de Casa Fuerte de la Cruceta.
A pesar de haber sido proyectada en 1762, no fue hasta el año 1771 cuando el Rey Carlos III dio su aprobación formal al diseño contenido en los planos.
Esta aprobación real marcó un hito significativo en el avance del proyecto, ya que dos años más tarde, en 1773, comenzaron oficialmente las obras de construcción.
Hasta el año 1778, el edificio ya estuvo en condiciones de ser habitado.
A partir de ese momento una guarnición compuesta por 20 hombres fue destinada a ocupar la fortaleza.
Esta guarnición tenía la responsabilidad de mantener la defensa del área, y la fortaleza permaneció en activo durante un periodo de 50 años, sirviendo como un bastión de protección en la costa y cumpliendo con la función para la cual fue construida.


Está formada por dos naves abovedadas, una para uso de los soldados y otra usada como cuadra y se encuentra rodeada de un muro, con diferentes garitas con sus correspondientes aspilleras para facilitar la defensa de la misma.
Actualmente se encuentra en buen estado de conservación pero no tiene ningún uso.
Se accede cómodamente siguiendo el paseo marítimo que une las urbanizaciones de Retamar con El Toyo, al final de ésta última.
Dispone a su alrededor de un mirador y una zona de descanso con sombras y bancos y donde al atardecer son innumerables las personas que van a ver ponerse el sol.
El edificio, de planta rectangular, se encontraba protegido por un muro de igual forma, lo que le otorgaba una estructura sólida y defensiva.
Este diseño simple pero efectivo estaba orientado a resistir posibles ataques y proteger a sus ocupantes.
Sin embargo, en 1830, después de años de servicio, dejó de ser utilizado para los fines defensivos para los que fue construido.
Trece años después de quedar en desuso, en 1843, la fortificación fue transferida al Cuerpo de Carabineros, una fuerza encargada de la vigilancia y seguridad en zonas fronterizas y costeras.
Con el tiempo, en 1941, el Cuerpo de Carabineros pasó a estar bajo la administración de la Guardia Civil, lo que hizo que el edificio se convirtiera en propiedad del Ministerio del Interior.
Está declarado Bien de Interés Cultural desde 1985. No se puede acceder a su interior.
Desde el exterior, los visitantes pueden observar dos garitas aspilleradas, estructuras defensivas que aún se conservan, y una única puerta, ahora tapiada, que alguna vez permitió el acceso al interior de la casa cuartel.
Después de muchos años de abandono y olvido, a principios de 2024, el Ayuntamiento de Almería ha solicitado al Gobierno de la Nación no solo la cesión del inmueble, sino también su restauración y la rehabilitación del entorno.
