
El cormorán grande – Phalacrocorax carbo – es una de las aves acuáticas más grandes y reconocibles de Andalucía.
Su presencia es habitual en ríos, embalses, marismas y zonas costeras tranquilas, especialmente durante los meses de otoño e invierno, cuando numerosas poblaciones procedentes del norte de Europa ocupan humedales del interior.
Esta especie forma parte del Catálogo de Andaltura, un espacio divulgativo dedicado al conocimiento del territorio andaluz a través de su biodiversidad.

Dentro de este contexto, el cormorán grande es también una de las aves más representativas de la fauna de Andalucía, tanto por su amplia distribución como por la facilidad con la que puede observarse en distintos tipos de humedales.
Buena parte de los cormoranes grandes que se observan en Andalucía durante el otoño y el invierno proceden de poblaciones reproductoras del centro y norte de Europa, que se desplazan hacia el sur siguiendo principalmente rutas costeras y fluviales en busca de zonas con alimento y condiciones favorables.
Su silueta oscura y su comportamiento visible, a menudo posado cerca del agua, lo convierten en una especie muy conocida tanto por naturalistas como por senderistas que recorren espacios naturales andaluces.






Ave de gran tamaño y aspecto robusto, con cuello largo y pico fuerte, ligeramente curvado en la punta.
En reposo adopta una postura erguida muy característica, a menudo posado sobre rocas, troncos, postes o estructuras artificiales próximas al agua.
En vuelo se reconoce por su silueta alargada, con el cuello extendido y las alas largas y potentes, batiendo de forma regular.


El cormorán grande alcanza entre 80 y 100 cm de longitud, con una envergadura alar que puede superar los 150 cm.
Su plumaje es predominantemente negro, con reflejos verdosos o azulados en los adultos, visibles con buena iluminación.
Los ejemplares jóvenes presentan una proporción variable de blanco en el pecho y el vientre.
Los adultos en época reproductora muestran manchas blancas en la cabeza y los muslos, que desaparecen fuera de la temporada de cría.



Es una especie de distribución muy amplia, presente en Europa, Asia, África y Norteamérica.
Las poblaciones del norte de Europa realizan desplazamientos hacia el sur durante el invierno.
En Andalucía se encuentra tanto en ambientes marinos —acantilados, roquedos y costas tranquilas— como en humedales interiores, incluyendo ríos, embalses, lagunas y marismas.
Su presencia está estrechamente ligada a la disponibilidad de peces y a la existencia de zonas tranquilas para el descanso.


Se alimenta casi exclusivamente de peces, que captura mediante buceo activo.
Gracias a sus patas palmeadas y a su cuerpo adaptado, es capaz de sumergirse y perseguir a sus presas bajo el agua con gran destreza.
Esta especialización en la pesca subacuática convierte al cormorán grande en uno de los buceadores más eficaces entre las aves acuáticas presentes en Andalucía.

El cormorán grande es un ave diurna y muy activa, estrechamente ligada al medio acuático.
Alterna largos periodos de búsqueda de alimento en el agua con fases de descanso en posaderos próximos, como rocas, troncos, postes o estructuras artificiales.
Estas zonas elevadas le permiten vigilar el entorno, descansar entre inmersiones y secar el plumaje tras la actividad de pesca.

Uno de los comportamientos más característicos y reconocibles de la especie es la postura de alas abiertas, que adopta tras salir del agua.
En esta posición, el ave permanece inmóvil durante largos periodos, con las alas extendidas y el cuerpo orientado hacia el sol, una imagen muy habitual en riberas, embalses y marismas andaluzas.
Esta postura es una de las señas de identidad del cormorán grande y facilita su identificación incluso a gran distancia.

Durante mucho tiempo se interpretó esta postura como una forma de “tomar el sol” o de termorregularse. Sin embargo, en el caso de los cormoranes, la función principal de este comportamiento es el secado del plumaje.
A diferencia de muchas otras aves acuáticas, los cormoranes carecen de un sistema de impermeabilización eficaz basado en aceites corporales, por lo que sus plumas se empapan con facilidad durante el buceo.
Esta característica, lejos de ser una desventaja, representa una adaptación clave a la pesca subacuática.
El plumaje humectable reduce la flotabilidad del ave, facilitando la inmersión y permitiéndole perseguir peces bajo el agua con gran eficacia.
Una vez finalizada la actividad de pesca, el secado de las alas resulta imprescindible para recuperar la capacidad de vuelo y el aislamiento térmico.


Durante mucho tiempo se interpretó esta postura como una forma de “tomar el sol” o de termorregularse.
Sin embargo, en el caso de los cormoranes, la función principal de este comportamiento es el secado del plumaje.
Aunque otras aves también adoptan posturas similares —como los buitres o algunas cigüeñas y garzas—, en los cormoranes la postura de alas abiertas está relacionada principalmente con el secado del plumaje y no tanto con la regulación de la temperatura corporal.
Esta diferencia explica su gran eficacia como buceador y su capacidad para habitar medios acuáticos tanto costeros como interiores, incluso en climas relativamente fríos.


La reproducción tiene lugar en primavera y verano.
El cormorán grande nidifica en colonias, situando sus nidos en árboles, islotes, roquedos o acantilados.
La puesta suele constar de tres a cuatro huevos, incubados por ambos progenitores.
Los pollos permanecen en el nido varias semanas antes de realizar sus primeros vuelos.


Estado de conservación en Andalucía: especie no amenazada
Principales amenazas: alteración de zonas de cría, molestias humanas y conflictos relacionados con la pesca.
A lo largo de las últimas décadas, la presencia del cormorán grande ha generado conflictos puntuales con actividades pesqueras, tanto en el medio marino como en marismas, estuarios y zonas costeras, debido a su especialización en la captura de peces.
Estas situaciones han puesto de manifiesto la necesidad de una gestión adecuada que permita compatibilizar la conservación de la especie y de sus hábitats con las actividades tradicionales, priorizando siempre la protección de los ecosistemas acuáticos y el equilibrio ecológico.
En general, mantiene poblaciones estables gracias a su elevada capacidad de adaptación a distintos entornos acuáticos.


Mejor época: otoño e invierno
Dónde observarlo: ríos, embalses, marismas y costas tranquilas
Consejos: observar a distancia y respetar los dormideros
Es una de las aves acuáticas más fáciles de observar en Andalucía.




El siguiente mapa muestra lugares concretos de Andalucía donde el cormorán grande ha sido observado de forma habitual, especialmente durante el periodo invernal.

La información sobre la distribución del cormorán grande en Andalucía se amplía de forma progresiva gracias a nuevas observaciones de campo.
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El cormorán grande es una especie emblemática de los paisajes acuáticos andaluces y un excelente ejemplo de adaptación al medio acuático.
Su observación aporta un gran valor naturalista, educativo y paisajístico a quienes recorren ríos, embalses y marismas de Andalucía
